Ir al contenido principal

Entradas

EL CONCURSO

Entradas recientes

LA MALETA

Fui sacando las cosas de la maleta. Con las prisas, había mezclado la ropa sucia con la limpia. Ahora lo iba a tener que lavar todo. En la bolsa de aseo estaba lo único que me había llevado de aquella casa: una reproducción pequeñita de la torre Eiffel que mis padres me trajeron de su viaje a París, cuando yo era pequeño. El resto lo dejé a mis hermanos. No quería saber nada de la casa, ni de los muebles, ni de las joyas, ni de las deudas. Mi padre, en los últimos días me había dicho que se debía dinero. ¡Qué cosas nos vienen a la cabeza cuando estamos muriendo! Quiso dejar en orden las cuentas y fue incapaz de reconciliarse con los suyos. —Te envía tu madre —me dijo al verme llegar. —Solo sabe que estoy aquí tu médico, es ella la que me ha llamado. —Pues qué grave debo estar. Y prácticamente ya no hubo más palabras en las dos semanas que le acompañé. Hice lo que tenía que hacer. Llamé a los demás cuando terminó todo y preparé la maleta para irme. Con las prisas, mezclé la ropa sucia c...

LA CUADRA

Al fallecer mi padre, mi madre se encargó de administrar la finca del pueblo. Viajaba desde Valencia todos los meses para controlar la situación, nos traía vino y aceite a todos los hermanos y nos contaba las novedades. —¿A qué no sabes quién ha salido elegido concejal? —me preguntó después de una de sus periódicas visitas. Se acababan de realizar las primeras elecciones municipales de la democracia, en 1979. Me preparé para una historia de política. Las cosas del pueblo siempre habían estado teñidas de oscuro desde que en julio de 1936, mis padres, recién casados entonces, tuvieron que salir escondidos en un carro para que no les mataran los rojos. A veces, de pequeño, viajaba al pueblo con mi padre, solos los dos, en uno de esos trenes de madera tirados por una máquina de vapor. Era diferente que cuando íbamos toda la familia juntos, porque él no se preocupaba de lo que yo hacía, al contrario que mi madre, que siempre estaba encima: Pero aquella vez mi madre estaba embarazada y no vi...

AVENIDA CONDE ARANDA

Conozco este lugar mejor que nadie. Se lo voy a mostrar con mucho gusto. Me llamo Remigio y soy el encargado de la finca. Antes nos llamaban porteros, pero yo prefiero el nombre de encargado que tiene más lustre y viste más. Me ha pedido don Roque que le enseñe el piso que está en alquiler. Va a ver usted que está en muy buenas condiciones. Esta casa la hicieron en otros tiempos, cuando se construía de verdad, no como ahora, que te venden carísimos unos tabiques hechos con papel de fumar. Aquí usted estará céntrica, tendrá sol en el balcón por las mañanas y cerca hay paradas de autobús y de tranvía, por no decir que en el bingo de enfrente siempre hay taxis disponibles. Ya me ha dicho don Roque que usted quiere tranquilidad y estar cerca de su hija. Va a tener las dos cosas. Ya sé que en este barrio el vecindario no es como antes, eso lo va a notar. Es lo que pasa con el centro de las ciudades; se llenan de oficinas y de turistas. Pero los vecinos de esta comunidad son buena gente y no...

LA HABITACIÓN CERRADA

 Lo mejor es que estoy cerca del centro de la ciudad y que puedo ir a correr por las riberas del Ebro con facilidad. El piso no me gusta, para qué voy a mentir. Y los muebles, menos. Todo es muy viejo, antiguo, decimonónico es la palabra que mejor lo define. Hasta tienen una placa en el portal dedicada a un individuo que vivió por aquí. Y lo de la habitación cerrada, no tiene nombre; yo creo que no es ni legal. Pero no estoy aquí para divertirme. Tengo una tarea que cumplir. La oportunidad es inmejorable. Convocatoria de oposición con casi doscientas vacantes de golpe. Con la nota que saqué en marzo obtendría plaza seguro. Por eso he convencido a mis padres y me he venido a Zaragoza. Para concentrarme en el estudio, poder ir a la academia todos los días y no perder el tiempo con tonterías. Me engaño a mí mismo. No perder el tiempo con tonterías es sacar a Silvia de mi cabeza. En el pueblo es imposible, me la encuentro por todas partes, a ella, a su familia, al mastuerzo con el que ...

LA CASA VACÍA

El día empieza con un café amargo y la llamada de mi hermana. Le aseguro que voy a pasar por la residencia a visitar a Esteban a primera hora de la mañana para ver cómo se está adaptando. Quiero pensar que para él aquello es mejor que la soledad de la casa vacía, con los telediarios repetidos, la baraja gastada de tantos solitarios y los libros ya leídos del círculo de lectores. Cojo un taxi en la puerta del hotel que me lleva hasta un edificio que me recuerda a otros similares que hay en mi ciudad. El arquitecto debe ser el mismo. Me recibe una ordenanza que me avisa a la encargada. —Su hermano está bien. Tardará unos días en adaptarse al cambio pero aquí lo vamos a tener bien cuidado. Me lleva hasta una salita en la que Esteban está viendo la tele con otras personas de la residencia. Pienso para mis adentros que si ven la televisión a las diez de la mañana, el día se les va a hacer extremadamente largo. Esteban me sonríe. —¿Has pasado ya por casa? Mira en la cocina que dejé una bolsa...

LA MEDIA LUNA

El joven impertinente no dejaba de hacer comentarios con su novia, una chica de ojos grandes como platos. El hombre de la silla de ruedas miraba al suelo insistentemente, como si no hubiera nada que ver. Empujaba la silla una chica muy joven y desganada que no se quitó los auriculares del móvil en toda la visita. Los tres matrimonios de turistas no paraban de hacer fotos, más preocupados por capturar la realidad que por disfrutarla. Era el segundo turno de la tarde y Magda pensaba que debía ser la luna llena, que estos grupos tan antipáticos se debían formar por un fenómeno producido más allá de lo razonable. En realidad, el atractivo del palacio residía en sus miserias. Más que la arquitectura neoclásica o las muestras de pintura romántica, lo que atraía a los visitantes era la curiosidad morbosa por los acontecimientos que ocurrieron veinte años atrás y que habían dado la vuelta al mundo en las revistas del corazón y las páginas de sucesos. —Ahora subiremos a la sala de los mapas, en...

PROGRAMADORA

 Crea una imagen de una programadora trabajando desde casa, con el portátil sobre un escritorio de madera moderno, una taza de café al lado, plantas decorativas, ambiente cálido, estilo fotográfico, luz natural desde la ventana

GATO CON GORRO

Dibuja un gato con gorro y gafas en un estilo de grabado o ilustración a pluma monocromática con una paleta limitada de azules. Utiliza tramas de líneas, punteado y sombreados cruzados para crear textura volumen y profundidad, con una técnica de grabado o ilustración impresa tradicional. La imagen debe tener un estilo detallado, artístico y editorial, evocando las ilustraciones de revistas antiguas o billetes grabados. Mantén un contraste claro entre luces y sombras, con líneas finas precisión y textura manual. Estilo general: monocromo azul, estética retro editorial, líneas cruzadas, detallado, con un toque artesanal y nostálgico.

JOVEN EN DÍA DE LLUVIA

 Crea una fotografía de una mujer con una gabardina ligera de pie en una calle urbana lluviosa, reflejos en el pavimento mojado, letreros de neón suavemente desenfocados en la distancia. Fotografía realista, lente de 35mm, plano medio, poca profundidad de campo, nocturno, paleta de colores fríos, textura de piel detallada, encuadre limpio. Sin texto, sin marcas de agua, sin gente extra.